jueves, mayo 24, 2007

Casada y sin novedad




Rememorando a mi padre es que escribo hoy. Lo echo de menos. Es que ya va a ser un año desde que nos vimos por última vez. El: Australia. Yo, por aqui mismo, con la primavera en los días, con la energía de esta ciudad maravillosa.

Y el otro día, temprano, enciendo el ordenador, y lo veo "conectado". Mi padre se conecta. Es de esos. Y antes de empezar mi jornada laboral, me da un saludo de esos que se echan de menos, como para sentir que nos hemos visto ayer, y que el tiempo no borra de nuestras memorias la historia que nos une, incluso la genética.

He de reconocer que siempre pensé que me parecía a él... demasiado. Pero después del viaje a Chile, después de ver a mi madre, me dí cuenta de que no me parezco a ninguno y a los dos a la vez. Raro. Supongo que todos somos lo mismo: como dicen los catalanes, somos un "barrejat" de libros de ADN, que nos dejan con identidad propia.

Me di cuenta de que no hay cargas genéticas, ni históricas con ninguno de los dos. Ya somos distintos: claramente desiguales. Y todos me identifican como hija de mis padres. Y ahora, cada día, cuando me miro al espejo y no veo a ninguno de ellos, sino a mi, me siento cómoda, feliz con los resultados.

La vida te va esculpiendo a base de cagadas y desatinos. Estoy en un momento tranquilo, feliz, apacible, lleno de jolgorio, un momento que me ha dejado de pie frente a lo de adelante y lo de atrás, con distancias pertinentes, con tristezas cauterizadas y con el fervor de un amor que se me antoja eterno, bullanguero, maduro y con carcajadas de niño, de esas contagiosas que, aunque no sepas el motivo, se te pegan en la boca, te dibujan los labios y te alivian de la rutina de saber que todo es finito, que nos cargamos el mundo, que los viejos no se mueren, que los niños no nos sobreviven, que él le pega a ella, que falta dinero para el viaje o para llenar la olla. De esas carcajadas contagiosas parece haber renacido mi carácter, en algún tiempo malazo, fruto de la desdicha, del mal ojo, y de mis propios desperfectos.

Y Él, con sus luces diáfanas y sombras largas, con su paraguas, ese tan feo, me ayudó a redescubrir lo que tenía escrito en el cuerpo, en cada célula: el gozo por la vida, el gusto por los placeres y el afán de nuevos proyectos y aventuras, sin desconsuelo por no lograrlos, ni agobio por perderlos. Sólo vivir la vida como venga, luchando -sin espadas- por conseguir algo más.

Si hubiese la posibilidad de poder saber cuál es la cima de nuestra existencia, posiblemente creo que sería esta. El tiempo lo iba a decir, y ahora me habla a menudo, sin susurros, sino con voz clara, como si de un diálogo permanente con la felicidad se tratara.

Casada y sin novedad. Con tiempo, pero todo ocupado. Con trabajo, con viajes, con libertad. Casada y sin novedad. Mi familia me ha aceptado y viceversa. Casada y sin novedad. Y me dicen señora y ya no me enojo, y me preguntan por él y yo respondo. ¿qué quieren saber sobre la felicidad?

viernes, septiembre 22, 2006

una boda... ni un funeral: una historia completa y lineal



Ya termina este año y estuve releyendo mi Blog despues de varios meses sin publicar, y me doy cuenta de que mi vida ha cambiado mogollón. O sea, si alguien sufre cambios increíbles, esa soy yo. Sólo me faltaría operarme la cara para terminar de ser otra.

Se acercan mis vacaciones (muy merecidas, por cierto) y faltan dos meses y medio para terminar mi trabajo en Lleida y lo mismo para reformular mi estado civil. Increíble. Inimaginable. Todo lo duro ya ha pasado, aunque la posibilidad de quedarme en Lleida por trabajo está latente, siempre en el Tercer sector.

Fiestas de Fin de Año en Bélgica, y varias ciudades de Alemania, luego volver, finiquitar ciertos asuntos laborales, fiestas de despedida, despedida de solteros, preparación de fiesta matrimonio, y preparación de viaje a Chile, después de casi 6 años sin pisar mi país de origen.

Y tengo sentimientos encontrados respecto de qué sentiré al pisar el terruño, al ver a mi gente una vez más después de tan larga temporada. ¿Que pasará? ¿qué sentirá mi madre, mi hermana, mis tíos y primos? ¿cuántos amigos me quedarán?.

Estoy preocupada por el futuro próximo, pero es una preocupación placentera y tranquila. Templada. Dulce.

Echaré de menos mi casa, mi gata y Barcelona, pero lo que viene, tantos dias fuera de aqui, me hacen falta. Lleida, ya no es la ciudad agobiante que ha sido, sino el sitio donde tengo mi otra casa, que seguramente seguirá siéndolo. Y mis compañeros de trabajo, mis colegas, quedarán firmando mi historia cada vez que los recuerde.

lunes, agosto 21, 2006

el Curro

Vivir en Lleida por mi trabajo, ha significado que estoy en otro mundo. Hoy, por ejemplo, fue la primera vez que fui a despedir a mi L. al tren a las 7 de la mañana después de un fin de semana donde lo único normal era dormir acompañada de casi dos metros de humanidad.

Lo unico normal, porque el escenario lleidetano es totalmente atípico.
Super atípico.

Es una mezcla de inmigrantes subsaharianos, empresarios del campo y estudiantes universitarios renegados del verano, que se quedan a trabajar con mala cara para hacer el dinero que gastarán en sus meses de estudios variados.

Nos hicimos adictos al parchís, a los champús (cervesa con gaseosa de limon), y a una vista espectacular desde La Seu, iglesia de tiempos remotos flanqueada por murallones alucinantes y coronado por La Sibil·la, un bar musical que te cagas de guapo, y donde me mandé feroces atraques con mi cauro, disfrutando del anonimato.

Y el Domingo, a trabajar. Raro, no? Y no me desagradó tanto. Hombre: me lo compensan con dia y medio de vacaciones. Lo gastaré después, cuando haga de enfermera para el ojo hermoso de mi compañero, cuando se lo arreglen, cuando le afinen la puntería y el enfoque.

Y fue raro, porque eché de menos a mis compañeras de trabajo. Quería verlas, pero una estaba de boda, otra en zaragoza, otra con depre, y las demás en pueblos lejanos del nuncajamás de la "zona ponent". Eso quiere decir, que el trabajo me es muy agradable, que mis compañeras son la ostia de simpáticas y buenas personas, y que tengo suerte.

Y al dejar a L. sentado en el asiento del tren con el saborcito de su boca aun en la mia y el tacto de su mano sobre mi cabeza, este lunes, me entró la nostalgia. Me senté en el coche, a las 7 y 10 de la mañana, y casi que lloro, pero pusieron una de los mojinos, y se me empezó a arreglar el caracho.

A veces, la soledad es buena. Solo a veces. Y esta es una de ellas. Ya soy grande. Ya era hora.

sábado, julio 22, 2006

Pre-nupcial



Los aqui presentes, o sea tu y yo, prometemos que de aqui a unos 130 días, firmaremos el único contrato importante de nuestras vidas.
Y como soy yo la que redacto -como secretaria ejecutiva de mi gerencia general y específica- me tomaré ciertas atribuciones, como la de añadir un par o mil de cláusulas pre-nupciales.

Y se me ocurre que a tí también te gustaría hacerlo, pero yo me adelanté, y esta vez te gano, lo que no pasa muy a menudo en el scrabble o el ping pong.

Lo cierto es que me gustaría dejar plasmado en el papel un contrato novedoso, irrompible, transparente y ligero, que no nos pese y que nos permita seguir viendo la luz del día que me dibujas a diario.

Lo cierto es que te amo. Te lo has ganado. Me lo he ganado. Y nada cambiará este sentimiento, aunque nosotros mismos vayamos cambiando con las limaduras del paso de los trillones de minutos felices que me quedan por vivir a tu lado.
Me lo he ganado.
Te lo has ganado.
Despues de este año, además de nuestros cuerpos y sudores, se mezclarán los números, todos los viajes, las rentas, los apellidos, los pasaportes y las familias. Después de este año serás democrática y oficialmente mio. Nada te arrebatará de mis liosos brazos, de entre mis piernas y mi cabeza. Nada.
Despues de una fecha en particular (una fecha que nunca esperé que me llegara a tocar vivir) ya no seré más yo y mis circunstancias, sino un "tuyyo" super mestizo, como el colacao turbo con leche, como el arroz con leche o como el mote con huesillos: inseparables. Porque me conozco y te conozco.
Si damos este paso, será para siempre, porque a mi si me regalan ese amor que me prodigas, nunca podría ser tan gilberta como para dejarlo pasar.
Porque me gusta como cocinas el tofu ahumado. Porque me gusta como me recibes cuando llego del trabajo, que es casi la misma manera como me despiertas: empelotas y con un increible beso, robándome cualquier señal de sueño o cansancio.

Mi cláusula es : NO CAMBIES NUNCA, QUE YO TAMPOCO LO HARÉ. Te permito envejecer. Te permito enfermar, pero no cambies tu esencia, porque es eso lo que me ha devuelto la energía; la vida. No cambies nunca tus ganas de aprender la pronunciación y ritmo irrepetible de un chileno hablando con otro. No cambies eso, ni tus platos cocinados al wok o la pasta con olivada, o tus tortillas de patatas o tus apsfelshorles pa la sé y la calor, o los yogurts "despuésde", o tus platanos a media mañana, o tus sudores de verano.

No cambies nunca tus pies enormes y suaves, tu nariz desafiante, tus ojos hermosos. No cambies nunca tu barbilla, tu pecho. Tu olor. Nunca lo cambies.
No cambies el hecho de que en casa se respira tu esencia y no la mía. Es así como me siento en casa.

No cambies el olvidar que estabas hablando con tu amigo en alemán y después hablarme en el mismo idioma a mi, como si nada. Nunca cambies el amar como amas a tu madre y tus historias de himnos franceses en las borracheras de tu padre, porque me dan ganas de cantar la marsellesa cada vez que lo haces.

No dejes que una vez al mes mis hormonas anden locas y me intenten sacar del permanente estado de buen humor en que me tienes sumida. Así, como lo has hecho hasta ahora.

Nunca cambies tus sonidos, tus gemidos. No cambies tus gritos despavoridos al aplastar la cola de la gata. Nunca. No, no. Jamás. Ni tampoco tus calvin klein, ni que quieras que siempre te prepare el bocadillo del esmorzar, porque para ti, es un signo importante de amor y preocupación.

No olvides que tampoco quiero dejar de emigrar. Como tu, contigo, porque si no cambias, hasta la muerte la quiero igual a la tuya, al mismo instante, para que ninguno de los dos quede sin el otro, porque eso sería algo que no está dibujado en este precontrato prenupcial. Y si es necesario, dibujaré una fecha de caducidad idéntica en nuestros planes de vida. Porque no puedo vivir sin tu olor, ni tus besos, tus woks, tus tés con canela y el stop correspondiente, tus bailes, tus sonrisas y tus chistes, tus ganas de vivir.

A mi, que me hagan firmar donde les apetezca. Yo, contigo, al fin del mundo. Así lo señala mi contrato.

viernes, junio 02, 2006

estaba pensando





Con la barriga apretada, con nervios, estaba pensando en cómo nos cambia la vida en unos pocos meses, y en cómo tardamos en darnos cuenta de que hay situaciones que se alargan mucho, como extensiones de pelo mal pegadas, mal cosidas o yo que sé como se unen al resto de tu pelo natural.

Estaba imaginando en cómo me irá mi nuevo-novísimo trabajo: por fin, por fin, por fin: trabajaré en lo que antes hacia, en chile, y me pagarán muy bien. Viviré en otra ciudad -de lunes a viernes- con dos catalanas miembros del equipo que seremos. Trabajaremos para una ONG. 7 meses en Lleida, en los Pirineos. Cada lunes por la mañana, agafaré un tren en Sants y demoraré dos horas para llegar. Mi mochila al hombro, y el pesar de dejar a mi héroe en la soledad cuatro noches y cuatro despertares, no me importarán, porque es ahora cuando se me ofrece una oportunidad tan merecida. Mi librería, mis compañeros de ahora, los echaré de menos, pero no los dejaré en el olvido, porque fueron algo así como el comienzo de mi nueva buena vida, de nuevas perspectivas, de aires purificados por la buena onda y la esperanza de que todo mejora al unísono: vida personal, profesional, social, etc.

Estuve a punto de decir que no, porque dormiría lejos de casa. "Cojones, no puedo ser tan gilipollas". Y no lo fui. Por una vez, pensé con la cabeza y no con el quetejedi. Increíble, pero cierto. Ni yo me lo creo. Y fue más fácil tomar la decisión de lo que había pensado. Fue un "Sí, acepto" que aún me resuena en la cabeza, porque como es de pronosticar, me iré de mi Catalunya con las manos llenas, pletórica, con un jodio jolgorio por dentro.

Lleida, es una ciudad con un nombre bonito, con dos eles babosas y donde me encontraré por fin con la que fui. Mi L. me pregunta si podrá subir él a verme. Yo le respondo que seguramente si. Me hace prometer que no me divertiré tanto como con él, lejos de él. Le prometo que sí. Es que hacia años que no reía tanto con alguien. Y yo le hago la promesa en silencio de que mi vida, con él, siempre irá viento en popa, y conmigo, el subirá a lo más alto, lo llevaré casi gratis, módica cuota de amores furiosos y post coitum llenos de yogurt con fresas del Lidl, risas y endorfinas. Soy barata, estoy feliz, voy a ganar su güen billetón... volveré a ser yo, de una vez, y para siempre....

QUE VIVA CATALUNYA Y LAS MADRES QUE PARIERON A RETOITOS LOS CATALANES (MENOS A UNO)!!!!!

PD: Kiantei y poli are back. Mi tu

martes, mayo 16, 2006

tengo ganas


Si. Ahora tengo ganas. Estuve un tiempo sin ellas, pero me volvieron, y las tomo con ansia, las hago mías, ganas locas, y las patento.

Y ahora que las tengo, chicas, quiero decirles que me hacían falta, porque, sin ganas, uno no puede vivir. Aunque sean ganas malas, ganas guarras, ganas celosas o posesivas. Cualesquiera son buenas. Pa vivir. Pa retozar a gusto con la carne, pa impedir que el óxido te llegue tan adentro que se te olvide que antes, habia una ventana a la felicidad, pero las visagras estaban pegadas. Imposible abrirlas. No. Eso no me pasó, pero a punto estuve, porque ustedes, ganas guarras, se me habían ido de parranda, pero aqui están de vuelta, con más ganas. Se reprodujeron en su libre albedrío, en su bacanal ausente y-de regreso- me están dando fiesta, guaraca, como caja.

No se vayan nunca más, amigas mías, bienhechoras, con esos superpoderes que me izan como en parapente y veo todo pequeñito desde arriba, y me rio de lo insignificante de lo que dejé atrás, y recorro más de prisa las distancias, y tengo más perspectiva, y me doy cuenta de que el panorama es otro, que todo depende del punto de vista, y que algunos cerebros no son tan brillantes, y otros si, o que algunos ojos eran opacos, sin vida y otros, los que me miran, son de fuego y musgo, que otras manos tienen hielo y espinas que hacen daño, pero esas, las que me tocan, son cálidas, suaves, grandes y delicadas, seguras y firmes. Esas, que no son mis manos, pero me las están alquilando por cinco peniques de amor a la semana. Esas son las que yo quiero.

Ay, ganas, ganitas!. Qué haría yo sin ustedes?
Morirme.

jueves, abril 13, 2006

Canciones de amor y de chacoteo amoroso

Estaba pensando en lo que hoy vivo y una canción me vino a la mente, de la grandiosa Ella Fitzgerald, reflejándolo todo, sintiendo por mi, expresando por mi, porque ando super romántica (u ovulando):

Time and again I’ve longed for adventure,
Something to make my heart beat the faster.
What did I long for? I never really knew.
Finding your love I’ve found my adventure,
Touching your hand, my heart beats the faster,
All that I want in all of this world is you.


You are the promised kiss of springtime
That makes the lonely winter seem long.
You are the breathless hush of evening
That trembles on the brink of a lovely song.

You are the angel glow that lights a star,
The dearest things I know are what you are.
Some day my happy arms will hold you,
And some day I’ll know that moment divine,
When all the things you are, are mine!

Y luego, vino ella, mi ídola, la líder a seguir, Rafaela, quien aparece en un cd pirata que me hice hace unos cuantos años, y me saca de mi estado modorriento, haciendome gozar a concho con sus "lyrics", porque dice más verdades que las matemáticas, porque así veo ahora la vida. Porque el mundo no se acaba hasta que te mueres, y, pa eso, faltan un montón de buenas cachas. Pa que recuerden, como yo, y pa que hoy lo vivan como de cuento de hadas califas.

"Por si acaso se acaba el mundo,
todo el tiempo he de aprovechar.
Corazón de vagabundo,
voy buscando mi libertad.

He viajado por la tierra
y me he dado cuenta que
donde no hay odio ni guerra,
el amor se convierte en rey.

Tuve muchas experiencias
y he llegado a la conclusión
que perdida la inocencia
en el Sur se pasa mejor.

Para hacer bien el amor
hay que venir al Sur.
Para hacer bien el amor
iré donde estas tú.
Sin amantes,
quién se puede consolar.
Sin amantes
esta vida es infernal.

Para hacer bien el amor
hay que venir al Sur.
Lo importante es que lo hagas
con quien quieras tú.

Y si te dejan,
no lo pienses más:
búscate otro más bueno,
vuélvete a enamorar.

Todos dicen que el amor
es amigo de la locura,
pero a mi, que ya estoy loca,
es lo único que me cura.

Cuántas veces la inconsciencia
rompe con la vulgaridad,
venceremos resistencias
para amarnos cada vez más.

Tuve muchas experiencias
y he llegado a la conclusión
que perdida la inocencia
en el Sur se pasa mejor.

Para hacer bien el amor
hay que venir al Sur.
Para hacer bien el amor
iré donde estas tú.

Sin amantes,
quién se puede consolar.
Sin amantes
esta vida es infernal.

Para hacer bien el amor
hay que venir al Sur.
Lo importante es que lo hagas
con quien quieras tú.
Y si te dejan,
no lo pienses más:
búscate otro más bueno,
vuélvete a enamorar.


La rafaela sabía, sabe. Y yo me acabo de enterar. Te Dedico esto, como todo lo que viene, buenazo (tas pa untarte en pancito amasao).